Nuestra Historia

Naacal: El Ascenso de una Herencia Volcánica

El Despertar (2000 – 2010)

Todo comenzó con una certeza: el sol del Soconusco y la brisa del Pacífico habían creado un fruto que no existía en ningún otro lugar del mundo. En el año 2000, una familia vislumbró el potencial del Mango Ataúlfo no como una mercancía, sino como una joya botánica. Lo que inició como una protección al patrimonio familiar, pronto se convirtió en una misión: llevar la perfección de nuestra tierra a los paladares más exigentes del planeta.

La Dualidad de los Elementos (2010 – 2015)

Nuestra expansión fue dictada por la geografía. Siguiendo las venas de agua que bajan desde la cumbre del Volcán Tacaná, establecimos nuestras raíces en dos mundos: el café robusta, nutrido por ceniza volcánica, y el Mango Ataúlfo de la costa, besado por el salitre. Bajo el nombre de PROXOC, aprendimos que la tierra no se explota, se escucha. Cada empleo generado fue un pacto de prosperidad con nuestra comunidad.

La Era Naakal: La Alquimia del Soconusco (2015 – Presente)

En 2015, evolucionamos. Dejamos atrás la producción tradicional para convertirnos en Naakal, una palabra que resuena con el concepto maya de prosperar (Naakal). Nos convertimos en los guardianes de nuestra propia cadena de valor, asegurando que cada fruto, cada grano de café y cada gota de miel mantuvieran su integridad intacta.

Lo que comenzó con un mango, floreció en una colección de tesoros: miel pura que es el néctar de nuestra biodiversidad, café que guarda el frío de la montaña y las costas que capturan el fuego del habanero. Hoy, desde Tapachula para el mundo, Naacal no entrega productos; entrega el alma de Chiapas, transportada con excelencia a todo el mundo.